Como todo ser humano
tienen problemas, sueños
decepciones, pero todo se lo dejan
en la puerta de la clínica.
Es como si cambiaran de chip
siempre tienen una palabra amable
con cada paciente, y hacerlos querer vivir
aún sabiendo, que a algunos, no les queda cable.
No tengo la menor duda, de que es profesional
pero sobre todo es algo vocacional
son como colibrí, que siempre mima a su flor
como cigüeña, que es fiel a su campanario.
Con las mascarillas, no les ves la cara
pero no hace falta, sus ojos brillan por ellas
irradian una luz blanca tranquilizadora
no te dejan duda, para el tratamiento continuar.
Son Ángeles vestidos de azul esperanza
personas con un don que desconocen
es de los mejores dones del hombre, la amabilidad
desinteresada, natural, que les sale de las entrañas.
GRACIAS POR ESTAR AHÍ
POR CRUZARSE EN MI
CAMINO Y AYUDARME A VIVIR
AMA

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