Cada dos días
mis pasos me llevan
a la barca de Caronte
donde el dolor se llama gente.
Día si y día no
ves cómo la grosera parca
se va introduciendo en nosotros
a la espera de un milagro
que nunca llegará, o quizás
será tarde para algunos.
De vez en cuando
falta alguien a la reunión
sabemos donde está, no se hacen
preguntas, por temor a las respuestas.
Los días pasan cansinos
para el grupo de muertos vivientes
ya, tan solo somos pobres humanos
enchufados a una máquina indecente.
La diálisis
es la eternidad en la tierra
AMA

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