Mil agujas clavadas
en mi duro corazón
son la mayor prueba
de que ya, no tengo razón.
Solo y herido de muerte
me retiré al culo del mundo
hojas ocres dejé caer para no verte
haciendo hueco. en otro viejo colchón.
Aquí no hay culpables
tampoco pobres inocentes
Tus senos los llevo clavados
como banderillas de toro herido
mis recuerdos terminan entre tus piernas
los besos, los voy oyendo, por las esquinas.
Luna de lunares amarillos
y negros, mis noches iluminan
madrugadas como las de hoy sin brillos
son el pan nuestro de cada día, alma mía.
Aquí no hay culpables
tampoco pobres inocentes
AMA

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